El día de hoy vamos a analizar nuestras deudas; ¿son buenas o son malas…? Debemos definir esta situación para pronosticar si en un futuro tendremos libertad financiera o no.
Las deudas buenas nos pueden servir como catapulta para emprender un negocio o comenzar a generar recursos para pagar la misma deuda y posteriormente dejarnos más beneficios económicos.
Un ejemplo clásico es la compra de un departamento utilizando un crédito bancario y rentando este para cubrir los pagos al banco más otros gastos generados. También puede ser, endeudarse para comprar un taxi y ponerlo a trabajar; Al terminar de pagar el crédito, el taxi sigue generando ingresos económicos.
Conclusión de deuda buena: Si el emprendimiento que se efectuó con dicho crédito, te genera ingresos más altos de los pagos que le debes al banco, has adquirido una deuda buena; los ingresos de esta inversión están pagando la deuda y no tú.
En contraparte están las deudas malas, las cuales se deben evitar en gran medida. Estas por lo regular se adquieren para comprar productos no esenciales, es decir, aquello que adquirimos solo por capricho o para llenar nuestro ego.
Un claro ejemplo es cuando se tiene un automóvil que da muy buen servicio (tal vez sea modelo un poco atrasado pero no le falla nada) y esta latente la tentación de comprar un auto ultimo modelo. Por lo regular se piensa “gano lo suficiente como para comprarlo”.
Estos impulsos por lo regular se dan para alimentar nuestro ego. El hacer este tipo de compras, de artículos o productos que no son esenciales, dan una sensación de aceptación o respeto en la sociedad o en nuestro círculo de amigos o familiar, sin embargo, la realidad es que estamos contrayendo deudas malas.
Volviendo al ejemplo del automóvil, en realidad se adquirió para darse un gusto y no para incrementar tus bienes. Tomemos en cuenta que el auto se devalúa un 30% al salir de la agencia, sin olvidar también que el pago del seguro y tenencia serán más caros. El fisco, la agencia de autos y tu ego lo agradecerán, mas no tus finanzas personales.
Otro claro ejemplo de deudas malas, el cual no voy detallar es las tarjetas de crédito. Sobre este tema solo te voy a decir que el uso de estas puede ser tan adictivo como lo es el consumo de drogas.
Espero que con estas líneas puedas definir tu estado actual de endeudamiento y cambiar tus hábitos de gasto si es que sea necesario o incluso urgente.








